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jueves, 18 de diciembre de 2014

Mi primer viaje a Egipto IV


Aún recuerdo con especial nitidez el ir asomada a la ventanilla del avión mientras cruzábamos el Mediterráneo disfrutando de su azul intenso... y después desierto hasta el anochecer...
Cuando pude distinguir las luces, allí abajo, de lo que parecía la fértil rivera nilota rodeada de la negrura del desierto mi corazón dio un vuelco... ya estábamos llegando!!

El avión empezó a descender hacia la pista mientras la gente empezaba a animarse visiblemente...
Una vez en tierra me llamó la atención lo pequeño que era el aeropuerto de Luxor, el más pequeño en el que había estado nunca!!
Y otra cosa... los representantes de las agencias y viajes y guías estaban dentro de la terminal de llegadas!!

La cosa se complicó cuando nos dimos cuenta de que nadie tenía un cartelito donde se indicara nuestra mayorista Panavisión... todos los pasajeros se fueron repartiendo en grupos y nos quedamos cinco "colgados" buscando desesperados a nuestro acompañante... la otra pareja se fue con un señor con el cartel de Viajes El Corte Inglés y nosotros tres nos quedamos solos, con cara de circunstancias, a las doce de la madrugada en un país extraño y rodeados de policías de aduanas que tenían muy buena intención en ayudarnos pero que de inglés no tenían ni repajolera idea...

Ahí es cuando apareció el carácter egipcio por primera vez... el guía de Viajes El Corte Inglés en un perfecto castellano se acercó a echarnos una mano. Le dijimos cual era nuestra mayorista, sacamos los papeles del viaje y hasta le dimos el nombre de la motonave... y el hombre con cara de susto que ni conocía a la mayorista ni la motonave... mátame camión, pensamos.

Empezó a hablar con sus otros compañeros que ya tenían sus grupos formados y a llamar con el móvil a todas partes para desfacer el entuerto... lo que se suele llamar "remover Roma con Santiago"

Al final parecía ser que nuestra mayorista tiene un acuerdo internacional con otra mayorista sudamericana para los viajes transatlánticos, el caso es que como la mayoría de los viajeros que tienen son de origen sudamericano (forrados de dineros por dentro y por fuera que contratan viajes de un par de meses por Europa y aprovechan para acercarse a Egipto, Jordania, etc.)
Era esa mayorista sudamericana en cuestión la que se encargaba de nosotros en Egipto, cosa que nadie nos había avisado.

Una vez arreglado el problema rellenamos el formulario de entrada, nos pusieron el visado con su sello de entrada y el mismo guía nos acompañó hasta nuestra furgoneta que estaba esperando en la zona de aparcamientos... Al parecer el conductor era el que tenía que haber entrado a por nosotros y se había quedado dormido en la furgoneta pasando de todo... segundo rasgo egipcio jijii

La salida del recinto del aeropuerto de Luxor no la olvidaré jamás, fue como cruzar una puerta a otro mundo..
Eran las doce y media de la madrugada y aún así la carretera del aeropuerto estaba llena de vehículos de todo tipo y condición, autobuses de turistas, furgonetas de turistas, coches locales, taxis, carros tirados por burros y con hasta cinco miembros de la misma familia montados en el carro y motos, pequeñas motos en las que se agolpaba la familia entera el padre conduciendo, la madre con velo y ropa negra detrás y entre tres y cuatro niños de todas las edades entre los dos... que cómo lo consiguen no lo se, la verdad porque viéndolo parece imposible!!


Con el tiempo aprendí que es de lo más común ver a toda la familia montada en equilibrio en la moto porque con el caos de tráfico que hay en Egipto es más facil moverse en moto que en coche, además de económico.
Lo que me llamó la atención es lo pequeñitos que son los burros egipcios y la cantidad de carga que les hacen arrastrar y las ropas de los hombres, todos lucían una larga "chilaba" de color claro y mangas largas siempre impolutas.


Todo eso en sólo unos pocos minutos!!!
No olvidaré nunca lo que disfruté aquel viaje en furgoneta desde el aeropuerto de Luxor hasta nuestra motonave.
Y empezamos a darnos cuenta de la forma de conducir allí!!!
No apta para enfermos de corazón... pero que me encanta si voy montada en un coche que yo no conduzca, claro... es que soy fan de las montañas rusas, qué le vamos a hacer!!

Llegamos sanos y salvos a la motonave y allí si que estaba nuestro guía esperándonos, el resto del grupo era la pareja de Viajes El Corte Inglés y un grupo de sudamericanos ricachones que llevaban a sus cachorretes a conocer mundo y una pareja de recién casados, ella tan guapa y espectacular como tonta e inculta, pobre criatura...

Nos contó el planning para el día siguiente... despertador a las cinco de la madrugada para desayunar y salir a los templos de Luxor y Karnak y más tarde a Deir El Bahari y el Valle de los Reyes... Casi nada!!

Así que cada uno a su habitación a cenar algo y descansar... En la habitación teníamos preparado un pic-nic con varios bocadillos deliciosos, fruta y demás.
Subimos rápido al bar a comprar agua embotellada y nos alegramos de que siguiera abierto a esas horas. 
Era la una y media de la madrugada!!

Al día siguiente nos esperaba un sueño hecho realidad...

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